Love of Lesbian en La Riviera

Introducción

21 de Marzo de 2014. Madrid. La capital de España se colapsaba debido a dos acontencimientos masivos. El primero tenía lugar en la legendaria Plaza de Toros de Las Ventas. Allí, el nuevo rey de la bachata, Romeo Santos, sucesor de insignes labriegos del compás como José Manuel Calderón o Anthony Santos (al que Romeo debe el apellido), congregaba a un buen número de gentes diversas en torno a uno de los ritmos centroamercianos por excelencia y más en boga en la última década como si de un Héctor Lavoe, creador de la salsa, se tratase. Mientras, en el extremo suroeste de la ciudad, en otro lugar legendario como es la Sala La Riviera, Love of Lesbian colgaban el sold out en la segunda noche consecutiva de las tres con las que el público madrileño agasajó a los catalanes. Y para allá que nos fuimos, cámara al hombro, pluma en mano y oídos y ojos bien abiertos, La Loca y yo.

Una de mis premisas es no hablar sobre algo que no me gusta. Ya sabéis, aquello de la indiferencia. Pero uno debe ser sincero consigo mismo y si en su momento conté las beldades de Love of Lesbian elevándolos al altar del pop como mejor grupo de masas de la escena patria, también debo exponer el desencanto y la decepción.

2012 ‘La noche eterna, los días no vividos’

Corría septiembre del año 2012 y Love of Lesbian estrenaban ‘La noche eterna. Los días no vividos’, album verborréico que prometía continuar con cierta lírica, pero fundido en lo que en aquel momento estaba poniéndose de moda, los sonidos dance o electrónicos con el objetivo de convertir finalmente los directos en multitudinarias pistas de baile.

Pero la experiencia no resultó. Al menos durante aquel concierto gratuito en las fiestas de IMG_3955Móstoles de ese mismo año 2012. Un experimento traducido en un cambio de repertorio de 180 grados entre lo que vivimos esa noche y lo vivido unos meses antes en el Día de la Música o en el Arenal Sound.

Los fans salimos con el gesto torcido, determinando que lo mejor de aquella velada fue el coste de la misma, cero euros.

2013 Dcode

Un año después, en Septiembre de 2013, regresaban a Madrid para triunfar con su nuevo modelo en el Dcode.

Las primeras horas de la tarde parecían intempestivas para un grupo de su categoría, eso es cierto, pero allí pudimos asistir al decaimiento del mito.

Santi Balmes parecía ahogado en sus palabras. Agotado. Y todo se entregó al estribillo cerveceril del momento para regusto de los borrachos asistentes. La conclusión: la sospecha de que el modelo Love of Lesbian se había desgastado hasta difuminarse.

2014 Sala La Riviera

Love of Lesbian se han rendido a la autocomplacencia. Ese sería el titular de la noche.

Con un líder venido a menos, al que ni siquiera se le entiende cuando habla y que ha dejado la complicidad a un lado para auparse en la inmodestia y el lucimiento personal como un protagonista que balbucea y que cede gran parte del show a un público, que podríamos calificar como nuevo, que épicamente bate sus palmas al son de canciones de anuncios cerveceriles en una ceremonia de infinita ingenuidad sin más criterio que ir soltando temas al son de la euforia de ese mismo público nuevo y donde ni siquiera el totémico y mesiánico ‘Club de fans de John Boy’ suena creíble perdido dentro de un repertorio deslavazado, del que han desaparecido temas míticas de discos ilustres que les convirtieron en el grupo pop más importante.

Los chistes no se entienden. Las bromas ya no hacen ni puta gracia. Las parodias parecen absurdas y pueriles.

P1020463Y es que me da la sensación que estos señores ya no se creen lo que nos cuentan. Y que lo que cuentan lo hacen con desgana. Tanta gira encadenada durante años puede llevar a la saturación estética. A salir del paso con una propuesta arriesgada pero poco efectiva y carente de sentido común.

A mí no me transmitieron nada. Sólo la fugaz aparición de Coque Malla en el escenario me levantó algo el ánimo. Así que opté por cogerme un pedo de los guapos a base de minis de cerveza de a nueve euros la unidad y luego echarme unas bachatas con los amigos que salieron de Las Ventas.

Yo recomendaría a Love of Lesbian un buen descanso, antes de convertirse en un burdo recuerdo de sí mismos.

Scorpions en Vistalegre

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Mi amigo Rafa opina que ‘hay sitios en los que uno tiene que estar’. Yo suscribo esa misma teoría y no sólo P1010472eso, sostengo que es mucho mejor vivirlo a que te lo cuenten. Podéis pensar que aquello de acumular experiencias es un hecho fútil y hueco, pues no en vano el final de todo esto es el mismo para todos, pero creo que uno tiene que ser protagonista de todas aquellas experiencias posibles de la vida, de las buenas y de las malas, mientras deambula por aquí.

Así que mi amigo Rafa y unos cuantos aberraos más nos fuimos al Palacio de Vistalegre de Madrid con el fin de ser protagonistas en un hecho insólito.

Scorpions, una de la bandas hard rock más conocidas por el público en general, petaron por dos días P1020043Vistalegre con su Gira de Despedida. Cincuenta años de rock y de las baladas más representativas y escuchadas se subían al escenario frente a un público entregado desde antes de que Klaus Meine y los suyos surgiesen de la oscuridad.

Un concierto para la épica y la memoria, para la nostalgia, para recordar un pasado no tan lejano, cuando aún no teníamos casi todo al alcance de la mano, y del que todos hemos sido partícipes.

P1010559Demasiados solos de batería, demasiado postureo senil (me resulta confuso ver a tipos en edad de jubilarse con una actitud tan adolescente), pero al fin y al cabo, hicieron lo que el público esperaba de ellos, sacar hit tras hit sin solución de continuidad. Profesionalidad y visión de juego para el show. Y es que el asunto de la noche no era asistir a una perfecta audición musical, aunque habría que reprocharles a los alemanes que 55€ por estar en el gallinero merecen una acústica más acertada a la que sufrimos, sino ver a un grupo mítico, protagonistas de leyendas como aquel ‘Tokyo Tapes’ del 78, y disfrutar de la banda sonora de una época, en mi caso adolescente, replicando todos los temas a pesar de que a veces sólo se intuyeran.

P1010912Tocaron todos los éxitos, comenzando por un fenomenal ‘Send me an Angel’, aquellos que recuerdo adolescente escuchar en mi habitación de un disco pirata grabado por Ángel, el conserje de la casa de mis padres, que tanto influyó en aquellas fechas en mi relación con la música en la actualidad.

Y cerraron la noche de melancolía y huracán encadenando todo lo gordo, lo mejor de la cita, para delirio del respetable: ‘Wind of Changes’, ‘Still loving you’ y ‘Rock you like a hurricane’. Veinte minutos finales que bien valen los 55€ de entrada más los 9€ por mini que aderezaron la velada.

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Memorial Morente más Morente en La Riviera

Omega: legado, leyenda y magisterio.

Mi padre tenía tres hijos biológicos, pero vosotros sois todos hijos de Morente’.

  Así se despedía Estrella Morente el pasado Jueves 20 de Febrero de una Riviera casi llena, aún con la tensión de un último Manhattan para la posteridad, con todos los artistas encima del escenario y el público embelesado, antes de cantar una mijitilla más para el bis, entre las luces fluorescentes que anunciaban el toque de queda y el delirio de los que aún permanecíamos en la sala.

  Este año se cumplen treinta y cinco de la Leyenda del tiempo. El disco con el que Camarón transformó la manera de entender el flamenco, así como cualquier otro género musical, para las nuevas generaciones. Diecisiete años más tarde, Omega, que ha permanecido indeleble y actual casi veinte años después de su creación, se convirtió en la piedra angular para todo un conjunto heterogéneo de generaciones, legatarios de una manera global y humanista de entender el arte que, si no me equivoco y, visto lo visto, conforman una subespecie en extinción.

  Así que dentro del memorial Morente Más Morente, no podía faltar el homenaje del rock, o mejor dicho del conjunto de la música popular española, al creador de Omega. Y allá que fuimos Josh Lyman y yo.

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  La noche se inició con un martinete solemne y oscuro. En el centro del retablo, el hijo, José Enrique Morente, dando enjundia y convirtiéndose en referencia para el resto del recital. Pues si alguien salió reforzado de esa noche fue él, a sus 23 primaveras, un huracán de arte con la ambición de florecer.

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  El homenaje del rock al Maestro se convirtió en una puesta a punto de aquel Omega pergeñado por el propio Enrique Morente junto a Antonio Arias, Vicente Amigo, Alberto Manzano, Isidro Muñoz, Erik y un largo etcétera de pioneros. Con la participación en los primeros compases de La Barbería del Sur, la Mari, un descontextualizado Jorge Drexler o Javier Ruibal.

  Y aparecieron Santiago Auserón, probablemente uno de los mejores artistas patrios, y si no lo creen así configuren sus cerebros y comprueben su evolución, y Raimundo Amador. Para entonces ya sabíamos que de ese viento plomizo, atestado de grumos de cerveza, se iba a desprender algo que, ni siquiera los que estuvimos allí, íbamos a saber describir en los días postreros.

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  Y llegó Omega. Sublime. Con Enrique hijo de nuevo al mando. Pletórico. Antonio Arias al bajo. P1000908Erik en la batería. Y la compañía de Antonio Carbonell y Las Negris a los coros. Y la suntuosa platea que se congregó en La Riviera (Eduardo Madina, Segio Pazos o Berta Collado entre otros), pegó un respingo de tracción.

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  Entonces salió Estrella Morente para hacer el Aleluya de Leonard Cohen filtrado por el Maestro. Y a un servidor se le erizaron los vellos mientras el pecho se le ahogaba en mariposas. Qué gran sentido de la escena. Qué conocimiento de la dramatización tiene la mayor de los hijos de Enrique. Parece como si todo lo que hace y sucede sobre el escenario le fuese natural, sin forzamientos.

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  Y a partir de ahí todo lo gordo. El grueso de Omega.

  Vino Noni, de Lori Meyers, para hacer Vuelta de paseo.

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  Soleá Morente con un emotivo Pequeño Vals Vienés.

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  Y J, que se subió al escenario junto a una hipnótica Mala Rodríguez para recrear, tan 00007 052despegadamente, tan sugerente, ese En un sueño viniste de Los Evangelistas y que compuso Don Enrique.

  Y con Los Evangelistas, el bailaor Javier Barón para servir en bandeja de plata a Amaral ese Manhattan para la posteridad al que se unieron todo el cuadro de artistas invitados y donde preponderó, por encima de una Amaral que finalmente se hizo pequeñita, el chorrazo de voz de Estrella y la historia y la leyenda y la entrega lisérgica y enrabietada del público y el magisterio en la batería de Erik.

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  Los que fuimos queríamos algo único, como el Maestro, la surreal arquitectura del ruido, la ensoñación y la armonía. El Arte. Y resultó ser la más bella y vibrante noche que estos mierdecillas de la pluma, que cuentan por no saber crear, han vivido.

  Sólo faltó Enrique.

¡Viva Morente!

Raphael al Sonorama Ribera 2014

©Estancousqui
©Estancousqui

Hace años, no muchos, pero sí antes que algún lúcido dj entremetiese en sus sesiones etílicocristalinas Mi gran noche de Raphael para regusto del respetable, Pol Widuack y un servidor escribimos el guión de una ficticia película titulado Mi gran noche. El guión era muy estúpido. Una comedieta en plan roadmovie sobre un grupo de amigos que están hasta la polla de vivir en España y deciden hacerse pescadores en Malta. Y es que hace años, ser pescador en Malta era el mejor trabajo para un europeo. Supongo que no lo recordarán. Bueno. La película se abría, en nuestra imaginación, y en el papel escrito, pueden consultarlo porque está registrado, ya ven, pecadillos de juventud, con una monumental pelea en una discoteca. De fondo, retumbaba Mi gran noche.

Mi gran noche se convertía así en un emblema cargado de ironía que retrataba melancólica y, paradójicamente, la vida de los protagonistas. Un mudo, un memo, un pijo, un borregoservil y una typical usamericana de viaje costumbrista y de descubrimiento postadolescente por Europa.

Una boutade. Tópica. Típica. Pueril.

Mi madre, que nació allá por el año 1954, llevaba en su monedero adolescente una foto de Raphael. Y es que en los 70’ Raphael era el Justin Bieber español de las lacustres y esbeltas jovencitas patrias. En los últimos años, mi madre, Marisol, otro tópicazo más, como la risueña niña de la Tómbola o el posterior mito sexual, cambiaba de canal cada vez que Raphael salía en aquel que sintonizaba en la televisión. Sí, le da asco. Aunque aún no ha sido capaz de quemar los discos de 33 rpm que aún conserva de él.

La elección de Raphael para el Sonorama Ribera XVII es un golpe de efecto brutal. Tanto, que hace unas horas La Loca me comentaba que el festival había salido en las noticias. Y no para cuantificar la cantidad de estupefacientes aprehendidos a la salida del mismo. Sino para detallar el bombazo.

©Estancousqui
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Soy un asiduo del Sonorama desde hace unos cuantos años. Desde que @Nuri_House y yo éramos muy jóvenes y nos adentrábamos inocentemente en la jungla. Y lo cierto es que aún no sé cómo enjuiciar el caso. Teniendo en cuenta su filosofía, la de llevar a grupos consagrados junto a otros que están en la efeverscencia, normalmente nacionales, no me sorprende, aunque debo decir que la elección es cuanto menos curiosa y chocante. Sobre todo en estos tiempos de underground y bandcamp. Ya no en los asuntos de la mercadotecnia, sino, aunque ahora la propia organización del festival, imagino que por cuestiones financieras, se desmarque de ella, por su filosofía.

©Estancousqui
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Pero tampoco os engañéis. La Plaza del Trigo no la han llenado Diecisiete o Supertrópica, aunque que ya podrían con su ritmo canario y dulzón. Sino grupos a medio camino de o ya casi consagrados en el mainstream como Vetusta Morla, Russian Red o Izal.

Es cierto que hoy es una realidad más que evidente el poder ver al cantamañanas de Dani Martín subido al escenario principal, que asistir a un concierto de Lucas 15 junto a unos cuantos abuletes y a la chavalería de Aranda de Duero, como ocurriera antaño en su jornada de puertas abiertas. Pero, a lo largo de estos años, uno de sus fundamentos, la imbricación del festival y sus amigos con las gentes del pueblo no ha cambiado. Y eso es algo que los identifica.

Hace ya unas cuantas semanas que La Loca y yo, como cada año, pillamos las entradas.

©Estancousqui
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Acudiremos, como en las últimas visitas a Aranda de Duero, al Hotel Torremilanos (ya no estamos en edad de acampar), emblemática posada por la que discurren algunos de los grupos que concurren a la cita. Desde los magníficos Belles & Sebastian, con los que Blutowski y el que suscribe pudimos compartir una amigable charla sobre música y otras cosas puberscentes alrededor de unas cuantas copas de buen vino, hasta el estúpido de Loquillo.

©Estancousqui
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El problema, al fin y al cabo, no es que Raphael acuda, si es que le da tiempo, al Sonorama, sino que el negocio llega tarde, como siempre, a una tendencia para convertirla en un producto ajustado a la ley de la oferta y la demanda. Quitando del centro de interés a lo que importa, los afectos, experiencias y vivenvias que propicia la música. Véase esa gran bola de mierda que es el Arenal Sound.

Ninguno de mis conocidos del curro sabe aún quiénes son los Love of Lesbian. Sólo alguno recuerda que hicieron un anuncio molón (¿?) el verano pasado y los más aseguran que ir a un festival es el desmadre padre. Y somos casi trescientas personas. Lo que sí que saben a día hoy es que Raphael estará en Aranda de Duero, en una de esas cosas raras que sólo te gustan a ti. Así que, no cabe duda, que a los del Sonorama les ha funcionado la estrategia.

En Agosto, a mediados, como siempre, llevaré una rebequita porque hará fresquete y cumpliré el sueño adolescente de muchas de nuestras madres. Ver a Raphael en directo.

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Joe Crepúsculo hoy en la Sala Juglar

Joe Crepúsculo

Esta noche sucederá un acontecimiento especial en la ciudad de Madrid. Y no podía ser en otro sitio que en la Sala Juglar, meollo de Lavapiés, recinto que en los últimos tiempos está dotando de vigor el underground madrileño con propuestas interesantes, inquietantes y, sobre todo, gustosas y divertidas. Porque la música en serio debe ser divertida.

Ese acontecimiento es el aterrizaje de Joe Crepúsculo, el creador total, la leyenda de la música popular, artista prolijo, disidente en modas y estereotipos que alberga en sus melodías festivas, carnavalescas o pachangueroverbeneras, reflexiones profundas a cerca de la vida: el amor/desamor, la amistad, el paso del tiempo o la propia muerte. Los temas fundamentales sobre los que el ser humano se ha preguntado desde que tomó conciencia de sí mismo. Y se acerca a ellos con la naturalidad de un niño. Es decir, con la verdad.

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Escuela de Zebras

‘Escuela de Zebras’ (2008, Producciones Doradas) es una serie de composiciones sencillas, casi esquemáticas, en las que Joe Crepúsculo construye los cimientos de su yo futuro e imprime su carácter de trovador tecno. Letras fácilmente entendibles repletas de ironía triste y de regusto amargo que dramatiza en su particular forma de cantar. ‘Los cazadores’, por ejemplo, teatraliza las comúnmente llamadas canciones fronterizas. Encontramos una primera y desnuda versión de ‘Grabriela’, efecto crepusculiano por antonomasia. O también ‘Los viejos’, desde afuera una redacción pueril (en Joe Crepúsculo todo parece ser lo que no es) que finalmente deriva en una retahíla de razonamientos (“nada envejece más que pensar que nos hacemos viejos”; “cada niño que viene al mundo es mejor que el anterior”) que convergen en una verdad simple. Filosofía.

‘Después de la muerte’

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Supercrepus.

En ‘Supercrepus’ (2008, Producciones Doradas) continúa con los bocetos. ‘Baraja de cuchillos’, ‘El día de las medusas’, ‘Amor congelado’ o ‘La canción de tu vida’ (posteriormente hit) que serán parte de ‘Nuevo Ritmo’. E introduce en su amalgama ecléctica de sonidos otros ritmos como en ‘Los lagartos’, ‘Amor congelado’ o ‘No me acostumbro’ (‘Chica de ayer’). Y encontramos esta joya. ‘Amar en tiempos de democracia’.

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..Chill Out

‘Chill Out’ (2009, Discoteca Océano) asienta una voz propia potente y reconocible. Además, da forma a su gramática y recursos literarios, su poética, con palabras recurrentes y metáforas simples de una sutil y párvula ironía o de un total surrealismo (“y siento mil hormigas corriendo dentro de mi” en ‘Si no te beso’) que ya encontramos en su anterior ‘Supercrepus’. Chill Out es también otro sonido, más pulido, en el que comienzan a tener importancia los arreglos y aderezos. ‘Noche eterna’ es la verdadera, amarga y lánguida canción de desamor. ‘Toda esa energía’, ‘Si no te beso’ y ‘Siento que muero’ son referencias de la música popular contemporánea. ‘Ritmo mágico’, ‘El craneo’ o ‘Todo lo bello es gratis’ (exponente fundamental de su legado cargado de madurez) nos transportan en un viaje sónico a lo que hoy es ‘Baile de Magos’.

‘Diririri Dirarara’ es brutalmente descriptiva y bestial.

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Nuevo Ritmo..

‘Nuevo Ritmo’ (2011, Canadá) supone un compendio de la obra artística de Joe Crepúsculo. No en vano, sólo cuatro de los doce cortes son nuevos. Y a pesar de la textura inédita, no pierde la esencia. ‘Tus cosas buenas’, ‘El fuego de la noche’, ‘Las cosas del ayer’ y ‘Atardecer’ son las obras frescas que se visten de estreno.

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Ya en Mushroom Pillow siguen ‘El Caldero’ y ‘Baile de Magos’, en una evolución inocente. De la evidencia más cruda, a la anécdota trivial que se descompone como la magdalena de Proust.

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El Caldero

‘El Caldero’ resultó un encontronazo, un trabajo diferente y quizá menor y ñoño. Pero en el que aun así perpetra pildorazos costumbristaverbeneros como ‘Una semana con los polis’, ‘Si tú te vas’, la aplaudida ‘Enseñame a amar’ (video con Russian Red) o su primer acercamiento al catalán en ‘Quan tothom s’ha marxat’.

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Baile de Magos.

‘Baile de Magos’ es un reencuentro tecnomaquinero (no olvidemos que sus comienzos son la máquina Destroy) con su médula, su principio, su fundamento crepusculiano. ‘Un nuevo amanecer’ vs. ‘Tus cosas buenas’. El esquemático y sincero ‘Bailando en el lavabo’ o ‘La barca de los cielos’. El hit dogmático ‘Mi fábrica de baile’. O ese ‘Leyenda’ a duo con una Russian Red que quizá sea lo más alejado a él mismo.

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Canciones que confirman el axioma: Joël Iriarte (San Juan Despí, Barcelona), sabe plasmar como nadie la realidad afectiva del ser humano, del antiguo y del moderno, en sus canciones noctámbulas, ebrias, meditabundas, tristes, cotidianas y, por supuesto y por tanto, universales.

‘Leyenda’

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Fangoria en el Circo Price

Entre el folclore y la mamarrachada

  El pasado 15 de Mayo Fangoria petaron el Teatro Circo Price de Madrid con un esperado y deseado concierto en el que presentaron su nuevo trabajo ‘Cuatricromía’.
Y hasta allí nos fuimos La Loca y yo, a lo alto de lo más alto de la grada. Espacio por el que nuestros agujereados bolsillos se vieron menos afectados. El precio de las entradas resultó abusivo. Entre 30 y 35 euros si pillabas pista o grada preferente.
Alaska 2
Como las grandes artistas, Alaska se reinventa sin de dejar de ser lo que es. Inmutable en su esencia. Un producto. Una marca que el consumidor conoce. Que busca. Y que compra. Y que reconoce en masa. Y que no por ello tiene que ser de baja calidad o low cost. Porque no lo es.
Además de un mito. Una artista que para bien o para mal franquea lo generacional para ser universal. Nos guste más o  menos, forma parte de la historia.

  Quería enfocar la reseña del concierto de Fangoria en el Price en las diferencias que existen entre La Loca y yo a la hora de acercarnos a Olvido Gara y Nacho Canut. Y creo que no lo estoy haciendo bien. Teniendo en cuenta que tan sólo nos separa un lustro.
Incluso iba a ahondar en la supuesta huella indeleble que dejó la movida en todos nosotros. Mis padres tenían entonces la misma edad que hoy cuento yo. Sus padres la suya. Y que, insisto sólo nos separa un lustro, no marcó ni a La Loca ni a la postrera chavalería como hizo con nosotros. Pregúntenles por El Penta o La Vía Láctea, y sólo estoy hablando de tópicos.
Una marca quizá nos dejó a todos aquellos primeros EPS de Los Planetas, aquel primer disco de Australian Blonde que adquirí en el extinto Corte Inglés de Fuencarral, hoy Opencor, paraíso en aquellos años, junto con el Madrid Rock, de mi ocio juvenil.
Unas canciones, discos y artistas que, como muy bien refleja el documental Independientes, permanecen hasta hoy. Mientras que los de aquella supuesta movida se quedaron allí, entre el 79 y el 82.
Quizá por eso esta vez Fangoria se hayan rodeado de Guille Milkyway, Sigue Sigue Sputnik, Florent y Banin, y Jon Klein, productores de ‘Cuatricromía’. Y quizá también por eso rompieron la ligazón que les unía a aquello hace ya muchos años.
Pero para un tipo como el que suscribe, ver a Olvido Gara y a Nacho Canut en directo supone contemplar a dos mitos que han perdurado en el tiempo. Es casi como ver a Madonna. Y, aunque no soy partidario de musas o damas de hierro, ayer la Rosenvinge, hoy Zahara, es innegable la preponderancia de Alaska en el panorama musical español durante los últimos 35 años.

  El concierto. Sí. Se oyó más a Rafa Spunky que a Alaska. Una voz, la de Spunky, que realza la cavernosa dicción de la heroína.
El público rozó el clímax muy pronto, al segundo tema, ‘Electricistas’.Spunky Canut
El setlist planeó entre el nuevo trabajo (14 temas, el disco tiene 16, para un total de 25) encadenando para goce de la concurrencia ‘Desfachatez’, ‘Piensa en positivo’ y ‘Dramas y Comedias’ antes de los bises, y los éxitos de siempre ‘Retorciendo palabras’, guiño guiño en un ‘Absolutamente’ dedicado a Sara Montiel. Y sólo dos referencias al pasado (Alaska y Dinarama): ‘Perlas ensangrentadas’ y un ‘Ni tú ni nadie’ en el primer bis que enardeció al respetable preparándolo para el segundo bis, boom final, con ‘No sé qué me das’. Imaginen hombres de 50 años, calvos y barrigudos, subidos a las barandillas de las gradas más altas del Price y con medio cuerpo sobre el vacío jaleando. Yo aún no he podido borrarlo de mi imaginario.

Es posibleMario Vaquerizo que no vuelva a repetir. El folclore y la pandereta, el divismo y la mamarrachada que rodean los conciertos de Fangoria son cosas que puedo ver perfectamente desde mi casa sin necesidad de involucrarme. Porque es como el alcohol. Cuando traspasas el límite del pedo gracioso e irrumpes en la zona de lo decadente, entonces, deja de ser divertido.

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*Fotos de La Loca y @Estancousqui

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Jero Romero en Joy Eslava

Madrid, 20 de abril

  La Loca aún no está muy hecha a estas lides. El ambiente de los conciertos. El de los festivales. A su gente, buena o mala (si es que bien y mal pueden distinguirse). A esa cierta intelectualidad tonta y rancia que flota en el ambiente de lo que algunos califican como ‘indie’.
Pero La Loca hizo los deberes. Escuchó ‘Cabeza de León’ una y otra vez. Lo interiorizó. Y entonces me dijo:
– Loco, ¿cuándo me llevas a ver a Jero Romero? (señal de victoria hacia el pecho y rebote).
De esto hace unos meses.
Y le encantó.
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Normalmente, cuando escribo sobre algo, trato de recopilar la mayor cantidad de información posible a cerca del personaje para intentar presentarlo de la mejor manera. Pero creo que ahora es innecesario. Todos sabemos que Jero Romero estuvo durante años en The Sunday Drivers. Y que, el buen día que se separaron, él no tenía pensado seguir en solitario. Sin embargo, con unas cuantas canciones en la mochila y con la compañía de una buena banda, sacó ‘Cabeza de León’. Y que a partir de ahí comenzó a rodar.
Cabeza de León’ es un disco, como se dice vulgarmente, redondo. No hay altibajos. Es constante. Letras francas y naturales, pero a la vez de gran porte dramático, sin el exceso remilgado, como el que no quiere la cosa, como si tú y yo nos contamos.  Además, encajadas a la perfección en la coherencia lírica e instrumental, en melodías frescas y bellas.  Jero Romero habla de él con la sencillez con la que a todos nos gustaría hablar de nosotros mismos para que nuestra historia sea comprendida por la mayor cantidad de gente, sin dar de lado la poética. Y todo esto se plasmó en el escenario. Con la intensidad de lo íntimo. Y es que esta vez fue diferente. Diferente a cuando el año pasado se acompañó y acompañó a Russian Red en el Circo Price. O diferente a aquel medio día brutal en la Plaza del Trigo durante el Sonorama.
Incluso el respeto del público acompañó. Modoso para mi gusto, pero que cuando fue necesario, lo propusiese la banda o de forma espontánea, rellenó los silencios casi susurrando las letras de las canciones.
Y qué decir de la banda. Nacho García (batería), Amable Rodríguez (guitarra y ukelele), Alfonso Ferrer (bajo y contrabajo) y el multiinstrumentista Charlie Bautista. Que son una banda cojonuda. Y es que quizá sea verdad aquello que Jero Romero quiso enfatizar con eso de: ‘esta banda es lo mejor que me ha pasado en los últimos años’.
Los puntos fuertes fueron ‘Correcto’, ‘Haciendo eses’ y por supuesto ‘Devolverte’. Pero además presentó dos nuevas canciones (‘Columpio’ y ‘Ventana’), porque ‘una de las razones por las que estamos aquí es porque queremos que haya segundo disco’ dijo Jero.
Mis favoritas, ‘Desinhibida’ y el cover del ‘Adelante, Bonaparte’ de los Standstill.
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La Loca disfrutó. Mucho. Incuso le brillaron esos ojos negros.
Es un gustazo agregar al rollo de la música a la gente. Pero con conciertos como el del Sábado, sinceramente, no supone ningún esfuerzo.