La música, en el fondo, no deja de ser algo tribal. Si la despojamos de cualquier ética nos quedaremos con una estética que la hace inverosímil, como finalmente se manifiesta en esta sociedad del espectáculo o sociedad de consumo. Y aún se hace más patente, como un bofetón al lado underground de las cosas, cuando esta estética es la del rap. Un subterfugio de bases robadas, rimados y fraseados que tienen poco de sociedad de consumo y mucho de verosimilitud ética y estética, pero que al final, en este país, se define más por una estética estridente que por unas ideas lúcidas.

La única verosimilitud, pues, en todo esto es el underground. El problema, y es gordo, es que para hablar de Gata Cattana uno debe dejar atrás cualquier etiqueta o estereotipo que construya socialmente el estilo. Porque su obra fue mucho más allá de todo eso, a  sublimar el estereotipo.

Gata Cattana, Ana Isabel García (1991) de Adamuz de Córdoba (politóloga, rapera, feminista, existencialista), vino de Córdoba a Madrid con una maleta llena de ideas. Escéptica y estirada, quizá introvertida para los que frecuentamos la escena underground madrileña, se hizo un hueco, mísero, en el concierto de salas, además de en las redes sociales.

Y es que acercarse a Gata Cattana no es sencillo. Uno, como decían nuestros padres, <<tiene que haber estudiao>>. Reducir la mínima obra de esta artista a la estética rap y underground resulta una falta de inteligencia. La unión entre calle y Universidad se hace más verosímil en sus fraseos que en el programa electoral de Podemos.

Gata Cattana vino a Madrid para hacerse escuchar porque tenía algo importante que decir. Sus letras van más allá del fraseo rap y de la anécdota que mucha veces revierten las canciones de este estilo. En cambio, nos sumergen en unas referencias culturales y filosóficas más propias de un ensayo que de una simple canción.

Feminista practicante y voz de las miserias, Gata Cattana se convirtió en una de las propuestas más duras del undergound. Simple y sencilla, supo rimar lo inteligente tan fácil como uno se suena los mocos durante un resfriado.

Pronto nos llegará Banzai, se lo dejó a medio terminar, pero yo os propongo lo anteriormente editado.

Producciones tan profesionales como los raperos de las multis. Letras exquisitas con las que Gata Cattana nos muestra un mundo interior ético y estético. Letras, porque más allá de las bases y los beat el rap en español deben ser letras verosímiles, en las que descubrimos a una mujer culta y preocupada de su contemporaneidad.

Y todo esto en veintiséis años. (Si Morente y la Gata Cattana se hubiesen conocido, cuidao.)

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