Salve Discordia

Ser fan también es jodido. Si estuviese ahora mismo en el bar echando una cerve y se me acercase un gilipollas a contarme las bondades de Salve Discordia (Mushroom Pillow, 2016), le mandaría a tomar por el culo con aquello de: Triángulo de Amor Bizarro antes molaban más.

Y no dejaría de caer en la contradicción de fan. Y la explico. Hace casi diez años esperé a que Triángulo de Amor Bizarro tocaran un discazo tremendo, o dos, Triángulo de Amor Bizarro y El Hombre del siglo V, bajo la carpa oscura de un festival en el que estaban programados a las tres de la mañana, casi como para ocultarlos. Y hace apenas un año me molaron tanto los teloneros de su actuación en la Moby Dick, que los gallegos pasaron inadvertidos para mi memoria. (Aquí)

Y, sí, caigo en la contradicción. En la añoranza de mí mismo diez años atrás. Y es que parece que al fan nos sucede aquello que les ocurre a los padres con los hijos. Que, pese a la edad, los críos deben repetirse una y otra vez en su recuerdo infantil.

Para eso es mejor ponerse un video y hacerse unas pajas.

Ineludiblemente, Triángulo de Amor Bizarro han madurado y creo que a cualquier grupo underground le gustaría sonar como suenan ellos. Y decir las cosas como solo ellos las saben decir. Porque hay una realidad palpable, Salve Discordia es un gran disco y recoge las referencias e influencias que podemos escuchar hoy en los conjuntos más vivos del underground. Y además suenan mejor que ellos.

Desde Victoria Mística, Triángulo de Amor Bizarro son menos ruido, menos distorsión. Pero mantienen un lenguaje propio, hoy totalmente desprejuiciado y quizá más eufórico porque se saben entendidos.

Singularmente, yo también he madurado, Seguidores y Qué hizo por ella cuando la encontró me parecen temazos. Eso por un lado. Por el otro, porque si hay algo en Salve Discordia es una maravillosa bipolaridad, Nuestro Siglo Fnord y Euromaquia son hitazos que congracian al fan con la añoranza.

Salve Discordia, desde Desmadre Estigio, que me recuerda a cómo los primeros Supertrump cambiaban de ritmos en una misma canción, hasta O Salve Eris es una amalgama de canciones que, cada una por separada, serían el temazo de once grupos distintos del underground.Y esto es muy jodido de hacer. Así que sólo un consejo: escuchad Salve Discordia como si nunca hubieseis escuchado a Triángulo de Amor Bizarro.

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