Estancousqui

Últim Cavall

El Ep de Últim Cavall es elegante.

Comienza rápido y sencillo, con melodías bellas que no esconden la melancolía.

Con letras abiertas y el recurso de la imagen, Últim Cavall construyen un discurso que en momentos vira de la brillantez luminosa hacia un noise pop lánguido y disonante. Y consiguen transmitir tristeza y pesadez, en la epicidad de Criatures, con el tono festivo de Oceans o cerrando el Ep con un colosal y sucio Papers.

Una maravilla de pop luminoso.

Estancousqui

Finales de Agosto

Finales de Agosto. Son las cuatro y media de la tarde y en la oficina tampoco queda mucho por hacer. Siempre hay algún fichero que actualizar, alguna llamada que atender, pero en general los días son un solar de nadas mientras el verano agoniza. A pesar de ello, unos pocos continuaremos calentando la silla hasta las siete y media de la tarde.

Olvidaba concretar, es el año 2015 de nuestra era. No, no les hablo de mediados del siglo XIX.

Y así se suceden las semanas, una detrás de otra, ahogados por unos horarios laborales que más que ayudarnos a disfrutar del Estado del Bienestar, nos sumen en la más absoluta de las esclavitudes.

Echen cuentas y pongan en un papel, como cuando a final de mes apuntan los gastos, las horas que dedican a su empleo.

Esa es la cruda verdad de la mayoría de los empleos. Unas zonas comunes que el trabajador por sí mismo es incapaz de modificar por miedo a perder su sitio. Mientras, los comités de empresa se postulan como el brazo ejecutor de unas directivas crueles y apartadas de la realidad de los empleados a los que dirigen.

Estancousqui

Pulso

Canciones nuevas para un mundo nuevo. Y todo eso en veinte minutos. Y eso se llama discazo: Pulso.

Tras S/T y Amistad y Rebelión, Accidente nos comparten Pulso. Y digo bien, nos comparten. Oigan, qué esta gente hace arte y no piden nada a cambio.

Es cierto que al escucharlos podemos caer en el tópico de, no sé, por ejemplo Reincidentes. E incluso a mí me llevan a la preadolescencia donde sólo bebíamos minis, escuchábamos Vicio e íbamos a las fiestas del PCE para verlos. Pero no es así. Accidente suenan a otra cosa. Son otra cosa. Y es que además suenan mejor, no sólo políticamente, sino intelectualmente. Y es que no veo a Accidente haciendo versiones punk de Miguel Hernández. Porque hoy el lenguaje es otro y eso ellos lo saben.

Accidente lo saben y hacen melodías bellísimas y combinan las voces con un fin: hacerte partícipe de una realidad social: la lucha de clases: el feminismo-> por fin en el punk: GRACIAS.

Pulso es el disco más pegado a la realidad social que podéis escuchar. No es una soflama, es una vivencia que comparten con nosotros. Es genuino. Sí. Y es generosidad, sin una multinacional detrás, sino desde la anarquía y el coopetarativismo. Y lo peor es que aún así suenan mejor que cualquier otro jodido grupo underground.

Pulso es una mínima parte de la forma del estar y del vivir de Accidente. Es muy fácil hundirse en su historia, apenas hace falta tener nociones ligeras de google para comprobar que no solo son una propuesta musical, sino que son una propuesta de vida.

Os dirán que Accidente son irreverentes. ¿Irreverentes? Irreverente es ser lo que ellos describen en Puslo, en Yo misma, o en Jueces.

Pulso es discazo 2016, colegas.

Autoprudicido.

Autogestionado.

 

Estancousqui

Pachanga de hierro

Los Vinagres tienen nuevo single, Pachanga de hierro, y no sé cuánto les costarán los royalties de Los Brincos, pero bien merece la pena porque se adueñan de un temazo, Flamenco, para hacer a su forma un temazo nuevo y desprejuiciado que seguro que obligará a cambiar de cromos y a actualizarse a cualquier Dj underground de Malasaña en sus sesiones.

Descarados, irreverentes y con un sonido cojonudo para una música marginal.

Estos tipos, herméticos, están creciendo hacia algo muy gordo, sin darse importancia, que nadie hace en este país.

Cojunuda Pachanga de hierro, colegas.

Estancousqui

Aullidos Metálicos

Aullidos Metálicos (Humo, 2016) es como una trainera sobre la ría de Bilbao durante la peor noche del año. Repleta de remeros metálicos, grises y sin rostro que repiten los procesos metódicamente en un bucle de horas infinito.

Comienza Hell Angel para sugerir el hipnotismo y meterte de lleno en el argumento de la obra. Y hundirte en Siempre Siempre para urdir un magnetismo desasosegante y darte una pequeña tregua en la delicadeza y la elegancia industrial de Bailas Perfectamente.

Y es así todo el tiempo.

Te Quieres Pirar. Y el desgarro.

Sintetizadores repetitivos, cajas de ritmos machaconas que construyen una metrópolis de angustias con esa angustia vital que es paralela al ser desde que tiene consciencia de sí mismo. Una metrópolis en la que también hay espacio para la melancolía de Carretera Fluorescente.

Fasenuova, con la producción de Óscar Mulero, confirman en Aullidos Metálicos la consistencia de un proyecto que, con años y experiencias, se ha convertido en la única referencia industrial del underground. Con un discurso propio, a veces impenetrable, y una puesta a punto herculina han conseguido ser una de las propuestas más interesantes intelectualmente y de las más apetecibles de degustar.

Aullidos Metálicos es jodido de escuchar, como la vida es jodida de vivir. Pero una vez que te atrapa, te destruye.

Estancousqui

Salve Discordia

Ser fan también es jodido. Si estuviese ahora mismo en el bar echando una cerve y se me acercase un gilipollas a contarme las bondades de Salve Discordia (Mushroom Pillow, 2016), le mandaría a tomar por el culo con aquello de: Triángulo de Amor Bizarro antes molaban más.

Y no dejaría de caer en la contradicción de fan. Y la explico. Hace casi diez años esperé a que Triángulo de Amor Bizarro tocaran un discazo tremendo, o dos, Triángulo de Amor Bizarro y El Hombre del siglo V, bajo la carpa oscura de un festival en el que estaban programados a las tres de la mañana, casi como para ocultarlos. Y hace apenas un año me molaron tanto los teloneros de su actuación en la Moby Dick, que los gallegos pasaron inadvertidos para mi memoria. (Aquí)

Y, sí, caigo en la contradicción. En la añoranza de mí mismo diez años atrás. Y es que parece que al fan nos sucede aquello que les ocurre a los padres con los hijos. Que, pese a la edad, los críos deben repetirse una y otra vez en su recuerdo infantil.

Para eso es mejor ponerse un video y hacerse unas pajas.

Ineludiblemente, Triángulo de Amor Bizarro han madurado y creo que a cualquier grupo underground le gustaría sonar como suenan ellos. Y decir las cosas como solo ellos las saben decir. Porque hay una realidad palpable, Salve Discordia es un gran disco y recoge las referencias e influencias que podemos escuchar hoy en los conjuntos más vivos del underground. Y además suenan mejor que ellos.

Desde Victoria Mística, Triángulo de Amor Bizarro son menos ruido, menos distorsión. Pero mantienen un lenguaje propio, hoy totalmente desprejuiciado y quizá más eufórico porque se saben entendidos.

Singularmente, yo también he madurado, Seguidores y Qué hizo por ella cuando la encontró me parecen temazos. Eso por un lado. Por el otro, porque si hay algo en Salve Discordia es una maravillosa bipolaridad, Nuestro Siglo Fnord y Euromaquia son hitazos que congracian al fan con la añoranza.

Salve Discordia, desde Desmadre Estigio, que me recuerda a cómo los primeros Supertrump cambiaban de ritmos en una misma canción, hasta O Salve Eris es una amalgama de canciones que, cada una por separada, serían el temazo de once grupos distintos del underground.Y esto es muy jodido de hacer. Así que sólo un consejo: escuchad Salve Discordia como si nunca hubieseis escuchado a Triángulo de Amor Bizarro.

Estancousqui

Chili Aquí

Para decir las cosas importantes no hace falta ser un cantautor aburrido. Ni darse al rock o al folk y constreñir al respetable. Se puede hacer con música divertida y que invite a bailar. Y no sólo eso, el contraste hace que los temas importantes parezcan más intensos cuando se los despoja de dramatismo. Cuando se convierten en una melodía que te acompaña y que te sirve para la lluvia y para el sol como te sirve el nuevo trabajo de Extraperlo, Chill Aquí (Canadá Records, 2016).

Y es que así son Extraperlo, lluvia y sol. Desde aquellas geniales Negroni o Bañadores de su Desayuno Continental (Mushroom Pillow, 2009). Tristes, pero sin caer en el BDSM.

Extraperlo han edificado un estilo propio y reconocible durante sus tres largos. Una voz personal que los distingue del resto y que los eleva por encima de la mayoría de propuestas actuales. Y es que caminan desacomplejados por la frontera entre el indie y el underground, sin repetir clichés y siendo únicamente fieles a sí mismos.

Chill Aquí es un trabajo más pulido que Desayuno Continental y que Delirio Específico (Canadá, 2012). Aquí juegan a lo de siempre, electro-pop en el que van introduciendo ritmos para sonar italo-disco, como ese ritmo elegante y machacón del principio de Algo distinto, o tropicales o lo que a ellos les parezca más conveniente para hacer original el mensaje.

Para mí siempre han tenido un puntito Golpes Bajos y ese sonido los ha soportado en una añoranza por el pop menos convencional de los ochenta. La Celosa me recuerda un poco a Danza Invisible. Pero sobre todo, al escuchar completo Chill Aquí, evoco los viejos cassettes con música disco-negra que mis padres tenían por casa.