Los excesos de los niños

Alborotador Gomasio se presentan en sociedad (para aquella sociedad que no tenía el gusto de conocerles) con ‘Los excesos de los niños’ (Limbo Starr, 2015), tras un genial ‘Más humillante que doloroso’ (Discos de paseo, 2013) que nos levantó a todos de nuestras poltronas polvorientas.

Así que cuando uno pilla un disco de alguien que le mola o que a priori le debe seguir molando, espera la sorpresa. Y cuando uno lo escucha, lo reescucha y reescucha ‘Más humillante que doloroso’, con aquel magnífico ‘En el espejo’, por ejemplo, no puede decir nada a favor de lo nuevo, bonito y quizá pretencioso. Pero es que tampoco puedo decir nada en contra. Y si uno no puede decir nada a favor ni tampoco en contra es porque se encuentra con un trabajo plano.

Vale. No. Alborotador Gomasio no son underground. Tampoco lo pretendían antes. A pesar del ruido y el guitarreo, ahora menos sucio, no lo son. No son punk. Están a medio camino entre el pop y el punk. ¿Power pop? No lo sé. Es que no todo es encasillar en determinada etiqueta a las cosas. Importan más las sensaciones, los afectos, la verdad que se transmite en la obra. Y ahí es donde está el conflicto de este relato, en la verdad. Y el cambio de sello a Limbo Starr, o quizá no sea consecuencia de ello, no ha inclinado la balanza ni hacia un lado ni hacia el otro. Un sonido más cuidado sí, pero menos real, con menos verdad.

Y me resulta difícil decir esto porque estos chicos forman parte también de algunos de los grupos más honestos, como El Pardo o Como Vivir en el Campo, importantes referentes del underground español.

Los excesos de los niños’ mola, pero nada más. A pesar de eso siguen sonando bien, demasiado bien, a ese pop noventero y humeante, melódicamente mayúsculo. ¿Pero algo más? No. No hay temazo como ‘Los inviernos’. No hay las caras del diamante de ‘El malestar continua’ o ‘En el espejo’.

El placer de la derrota’ es un magnífico título para una canción que al final resulta algo coreable y saltona para el directo. ‘Todos mis huesos’ es lo más rompedor. ‘Los residuos de la sociedad’ o ‘Si te matas’ (este es el temazo) son los que mantienen cierta esencia sónica. Pero poco más en un disco que a veces suena bien y a veces a los actuales Punsetes o a los Pignoise pero con letras más maduras.

Pero Tampoco me hagáis mucho caso. A lo mejor todo esto sólo lo dice un gilipollas que tiene como prejuicio el cambio. No lo sé. Yo les espero en el directo.

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