Estancousqui

Fangoria en el Circo Price: Entre el folklor y la mamarrachada

El sentimiento no es el mismo. Pese a que a La Loca y a mí nos separa sólo un lustro.

El pasado 15 de Mayo Fangoria petaron el Teatro Circo Price de Madrid con un esperado y deseado concierto en el que presentaron su nuevo trabajo ‘Cuatricromía’.
Y hasta allí nos fuimos La Loca y yo, a lo alto de lo más alto de la grada. Espacio por el que nuestros agujereados bolsillos se vieron menos afectados. El precio de las entradas resultó abusivo. Entre 30 y 35 euros si pillabas pista o grada preferente.
Alaska 2
Como las grandes artistas, Alaska se reinventa sin de dejar de ser lo que es. Inmutable en su esencia. Un producto. Una marca que el consumidor conoce. Que busca. Y que compra. Y que reconoce en masa. Y que no por ello tiene que ser de baja calidad o low cost. Porque no lo es.
Además de un mito. Una artista que para bien o para mal franquea lo generacional para ser universal. Nos guste más o menos, forma parte de la historia.

Quería enfocar la reseña del concierto de Fangoria en el Price en las diferencias que existen entre La Loca y yo a la hora de acercarnos a Olvido Gara y Nacho Canut. Y creo que no lo estoy haciendo bien. Teniendo en cuenta que tan sólo nos separa un lustro.
Incluso iba a ahondar en la supuesta huella indeleble que dejó la movida en todos nosotros. Mis padres tenían entonces la misma edad que hoy cuento yo. Sus padres la suya. Y que, insisto sólo nos separa un lustro, no marcó ni a La Loca ni a la postrera chavalería como hizo con nosotros. Pregúntenles por El Penta o La Vía Láctea, y sólo estoy hablando de tópicos.
Una marca quizá nos dejó a todos aquellos primeros EPS de Los Planetas, aquel primer disco de Australian Blonde que adquirí en el extinto Corte Inglés de Fuencarral, hoy Opencor, paraíso en aquellos años, junto con el Madrid Rock, de mi ocio juvenil.
Unas canciones, discos y artistas que, como muy bien refleja el documental Independientes, permanecen hasta hoy. Mientras que los de aquella supuesta movida se quedaron allí, entre el 79 y el 82.
Quizá por eso esta vez Fangoria se hayan rodeado de Guille Milkyway, Sigue Sigue Sputnik, Florent y Banin, y Jon Klein, productores de ‘Cuatricromía’. Y quizá también por eso rompieron la ligazón que les unía a aquello hace ya muchos años.
Pero para un tipo como el que suscribe, ver a Olvido Gara y a Nacho Canut en directo supone contemplar a dos mitos que han perdurado en el tiempo. Es casi como ver a Madonna. Y, aunque no soy partidario de musas o damas de hierro, ayer la Rosenvinge, hoy Zahara, es innegable la preponderancia de Alaska en el panorama musical español durante los últimos 35 años.

El concierto. Sí. Se oyó más a Rafa Spunky que a Alaska. Una voz, la de Spunky, que realza la cavernosa dicción de la heroína.
El público rozó el clímax muy pronto, al segundo tema, ‘Electricistas’.Spunky Canut
El setlist planeó entre el nuevo trabajo (14 temas, el disco tiene 16, para un total de 25) encadenando para goce de la concurrencia ‘Desfachatez’, ‘Piensa en positivo’ y ‘Dramas y Comedias’ antes de los bises, y los éxitos de siempre ‘Retorciendo palabras’, guiño guiño en un ‘Absolutamente’ dedicado a Sara Montiel. Y sólo dos referencias al pasado (Alaska y Dinarama): ‘Perlas ensangrentadas’ y un ‘Ni tú ni nadie’ en el primer bis que enardeció al respetable preparándolo para el segundo bis, boom final, con ‘No sé qué me das’. Imaginen hombres de 50 años, calvos y barrigudos, subidos a las barandillas de las gradas más altas del Price y con medio cuerpo sobre el vacío jaleando. Yo aún no he podido borrarlo de mi imaginario.

Es posibleMario Vaquerizo que no vuelva a repetir. El folklor y la pandereta, el divismo y la mamarrachada que rodean los conciertos de Fangoria son cosas que puedo ver perfectamente desde mi casa sin necesidad de involucrarme. Porque es como el alcohol. Cuando traspasas el límite del pedo gracioso e irrumpes en la zona de lo decadente, entonces, deja de ser divertido.

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*Fotos cedidas por La Loca y Estancousqui

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