Si uno es suscriptor de una revista como Rockdelux y tiene la mala suerte de no asistir a un evento como el Primavera Club, se sentirá muy mal consigo mismo mientras lee en las páginas del magazine los adornados relatos que provocó la cita musical, como si se hubiera perdido el acontecimiento del año. Quizá eso fue posible en ediciones anteriores, pero esto trata del Primavera Club 2011 en Madrid y si debo buscar un adjetivo que lo califique sólo encuentro uno, descafeinado.

La semana comenzó con problemas para spainerds. A las vicisitudes naturales de compaginar varias actividades, se unieron unas indicaciones no muy concretas sobre el discurrir del festival y un cartel generoso, pero disperso. Aunque el Primavera es lo que tiene, la itinerancia, el vagabundeo para atravesar la ciudad en busca del recinto donde toca tu grupo favorito.

Apresurados, Blutowski y un servidor nos disponíamos a entrar con el tiempo justo en la Joy Eslava. R. Stevie Moore se dejaba caer por Madrid, y ese era un motivo suficiente para arramblar con todo lo que surgiese a nuestro paso para disfrutar del último concierto de la noche. Entonces, impertérritos nos llevamos nuestro primer ‘zas en toda la boca’. Las pulseras de rigor no se dispensaban en los garitos participantes, sino en un punto concreto de la ciudad habilitado para tal fin. Así que, bajo la atenta y cruel mirada de los gorilas de turno, decidimos hacer la gestión con sólo 15 minutos de margen con el espectáculo. Y para sorpresa de los sonrientes gorilas, acometimos la aventura con el espacio suficiente para dejar nuestros abrigos en el guardarropía, pedir las primeras copas y, por supuesto, participar de la performance de R. Stevie Moore desde el segundo uno.

R. Stevie Moore, Nashville (USA), un outsider sesentón y desconocido en España, abría la velada explotando las condiciones de la sencillez. Una batería, una guitarra y Moore al bajo eran más que suficientes para un rock de reminiscencias setenteras, con variaciones funky o power-pop, dependiendo del momento. Pero ese sólo era el Chapter #1. Tras Shackin’ in the sixties, Another day slips away o Conflict of interest, Moore se dejó a la interacción con el público. El Chapter #2 consistía en una surealista performance en la que el de Tennesse, esta vez a los mandos de la guitarra y sólo en el escenario, no se privó de beber vino, escupirse en la barba, revolcarse por el suelo, cagarse en Jack White o Pink y calentar a la concurrencia con pequeños e inconexos estallidos de guitarra. Chapter #3, de nuevo la formación habitual, y de nuevo el rock. Shape of change o I like to stay home, para cerrar, esta vez sí, con un portentoso Garbage State que deja al The view from the afternoon de los Arctic Monkeys a la altura del betún.

Vislumbrábamos entonces un Jueves 24 en el que comenzarían las grandes apuestas que desde spainerds habíamos contemplado. Un buen programa, con Still Corners, Handsome Furs y Uusi Fantasia, hacía que nos relamiésemos creyendo que, como se dice del Primavera, todo pudiera pasar. Sabes que es especial y que formas parte de ello.

Still Corners Había ganas de ver a los de Londres y comprobar la cálida voz de Tessa Murray. Como hemos dicho antes, debido a la marea de actividades, Blutowski y yo llegamos algo tarde, pero enseguida nos sumergimos en su estética naif y su sonido melancólico que, sin duda, emocionaron a los pocos que estábamos allí.

Pero el concierto duró a penas media hora, así que la programación del día se nos fue a la mierda. Por tanto, decidimos quedarnos en la Joy Eslava. Y aquí llegó una de las grandes sorpresas.

Veronica Falls Imagino que algún gafapasta enteradillo no me perdonará lo que voy a decir, pero el grupo indie londinense de Roxanne Clifford, con un solo disco de estudio en el mercado, editado en 2011, era otro auténtico desconocido para los enviados especiales de spainerds. Sobre el escenario de la Joy, ataviados con una vestimenta alternativa y original, dos guitarras, un bajo y la batería. Y entonces sucedió aquello que se presupone del Primavera, el segundo ‘zas en toda la boca’. Rock indie, potente, soberbios en los coros y armonías, de melodías hipnóticas y estribillos coreables con los que marcarse unos bailes y dejarse llevar por el ritmo sesentero, imbricado en movimientos como los de sus compatriotas Los Campesinos! o The Last Shadow Puppets. Sonaron bien, compenetrados y valientes. Sin duda, hasta ese momento, lo mejor del festival. Apuntad esta referencia en vuestras agendas porque darán de qué hablar en el futuro.

Y sin solución de continuidad, rápidamente nos encaminamos hacia el autobús de la línea 147 hasta San Bernardo (o Glorieta de Ruiz Jiménez) para asistir a uno de los platos fuertes.

Handsome Furs Los canadienses se presentaban por primera vez en Madrid en una sala reducida, la Siroco, y con un público entregado. Esto merecería un capítulo aparte, pero no diré más que lo siguiente: el pasado Jueves, en la sala Siroco de Madrid, pudo haber sucedido The Station 2. Buscadlo y podréis comprobar las condiciones en las que tuvimos que presenciar a uno de los ‘grandes’ del Primavera. Sin duda, bochornoso. Agradecidos por el recibimiento, Dan y Alex dieron todo desde el principio. Comenzaron con el energético primer corte de su nuevo disco Sound Kapital, When I get back, y nos pusieron a todos on fire, tratando de dejarnos llevar y bailar lo mejor que podíamos en ese reducidísimo espacio. Repaso de su nuevo disco, electro-post-punk de bases pregrabadas e inercia hacia el cielo, temazo tras temazo, hasta subir a la cumbre con What about us.
Lo que se preveía como un desfase electro, quedó reducido a las cenizas por una mala elección del recinto adecuado. Queríamos sudar!!!

Antes del siguiente ‘zas en toda la boca’, Blutowski y yo tuvimos la ocasión de departir unos minutos con la pareja Montreal. Alexei, de orígenes cubanos (su padre es de allí), y Dan, salieron de la sala para fumar unos cigarrillos y nos encontramos, debajo de un portal junto a la Siroco. Resultan sin duda unos tipos educados, curiosos y muy agradecidos con sus fans. Por desgracia, de toda la cola que esperaba para no-entrar en la sala, sólo Blutowski y yo los reconocimos.

Y así vino nuestro tercer ‘zas en toda la boca’. No preguntéis por qué, pero no tenemos crónica de Uusi Fantasia. Suponemos que la banda electrónica finlandesa expondrían todas sus armas para encandilar al público, pero los gorilas de turno, acertadamente esta vez (recordemos el reducido espacio de la Siroco), no nos dejaron entrar, pese a que íbamos bien pertrechados con nuestras pulseras festivaleras.

7 comentarios en “Primavera Club 2011 (1)

  1. Pues vaya..no me entusiasma leer tanto “zas”.Un sabor agridulce parece ser que es la nota media del festival.En conclusión:una pasta gastada para lo que realmente se esperaba?

    1. No se trata de una cuestión monetaria, sino de una sensación de decepción. Primero por el trato dispensado por algunos recintos y la mala distribución del cartel. Y segundo por la enjundia que se da a ciertos conjuntos que, una vez vistos en directo, hacen que te preguntes: ¿esto es todo? No todo lo minoritario es bueno, ni todo el ruido es bello.

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